Gran Enciclopedia Universal de MI cáncer (I)

Quiero contar en qué punto esta el proyecto de Gran Enciclopedia Universal Ilustrada de MI cáncer y de dónde nace. Para ello necesito ordenar los pasos y diferentes momentos clave que se han dado a lo largo de estos años. Es un proceso largo el que me ha traído hasta aquí, y si tuviéramos que comenzar por algún punto cronológicamente, lo haríamos por ‘mi año del cáncer’ que fue 2010.

Diagnosticada de cáncer de ovario pasé por quirófano varias veces y ya superado el tratamiento de quimioterapia, me regalé a mi misma un taller de ilustración dentro del encuentro profesional de ilustración Ilustratour, que por aquel entonces se organizaba en Valladolid. Era mi primer curso de ilustración infantil y sin conocer a Sophie Blackhall, ni apenas su obra, me apunté al taller. En los ejercicios propuestos por Sophie, nació la muchacha caracol. Este personaje, podemos decir, que me obsesionó un poquito, un poquito bastante, durante los próximos años. En realidad nunca llegué a cerrar la historia de esta muchacha, y mira que lo intenté con todas mis fuerzas, pero no hubo manera…quizás lo haga algún día, aunque ya no me interesa tanto.

Boceto realizado durante el taller de Sophie Blackhall en 2010. A partir de un ejercico planteado en el que debíamos ilustrar una frase (‘Tengo prisa’ en mi caso).

En cierto modo, la muchacha caracol fue mi primer pasito en el camino, en mi camino de aprendiz a ilustradora, y me refiero con esto, a ser ilustradora conscientemente, porque yo siempre he dibujado. Desde pequeña me gusta dibujar, leer y disfruto mucho leyendo libros con dibujos. Lo que nunca se me pasó por la cabeza, es que podría dedicarme profesionalmente a dibujar. Pero volvamos a la fecha en la que estábamos, el año 2010, después de mi experiencia con el cáncer, Ilustratour y el deseo creciente que sentía por dedicar tiempo a dibujar y narrar. Decidí estudiar ilustración. Lo primero que pensé, fue en adquirir herramientas y recursos. Si realmente quería ser ilustradora profesional, necesitaba aprender el oficio. Participé en todos los talleres interesantes que encontraba por aquí y por allá, intenté absorber al máximo todo lo relacionado con el universo de la ilustración, los libros ilustrados, el álbum, cómic,…y por supuesto me dediqué a leer y leer todo lo que podía.

Intentaba leer y dibujar con otra mirada, otros oídos, afinando mis sentidos. Comenzaba a permitirme asomar la nariz al mundo de la ilustración como aprendiz de ilustradora. Y es que me gusta mucho una historia que me ha contado mi amiga Raquel sobre la profesión y los artesanos en la edad media. Resulta que antes de ser reconocidamente artesanos, en el medievo uno debía necesariamente pasar siete años trabajando como aprendiz junto con otros artesanos. Sólo una vez transcurridos los siete años, la persona en cuestión era reconocida como artesana profesional. En mi caso, me gusta pensar que, ahora transcurridos siete años desde que tomé activamente la decisión de dedicarme a la ilustración, ya puedo considerarme ilustradora profesional.

Volviendo a la cronología una vez más, cabe destacar que como proyecto de fin de curso, en la escuela Arte Diez, donde estudié formalmente ilustración (2011-2013), me planteé hacer un libro que no fuera de ficción sobre el autorretrato, y salió Así me veo. El germen de lo que posteriormente sería Así me veo, el libro publicado en 2015. Ahora veo que este libro también es crucial en mi camino,  con él, comencé a mirar(me) como no lo había hecho nunca antes, a mirar(me) explorando diferentes ángulos de mi misma, posibilidades de representación, con una mirada juguetona, curiosa, dibujando, dibujando y dibujando.

Así me veo (2015) es un libro concebido como herramienta útil y de apoyo para mirarse a través del dibujo.

Justo un poquito antes de publicar el libro, me invitaron a contar a los alumnos de una escuela, la razón y manera en la que “me hice” ilustradora. Superada mi vergüenza después de esta petición que me invitaba a exponerme en público, lo tomé como un ejercicio, y fue entonce que escribí y sobre todo dibujé Mi historia (resumida). Esta breve historieta también es bastante significativa en el recorrido que intento ordenar con este post. Era la primera vez que resumía algunos aspectos importantes de mi vida, y mientras buceaba en ella, las imágenes ayudaban mucho a mostrar mi periplo. No sólo me gustó, si no que sentí cierto alivio al hacerlo. Me entraban ganas de continuar contando(me), recordando cosas que me han significado, momentos que han condicionado o cambiado el rumbo de mi vida. Cosas que en definitiva me han llevado a escribir estas palabras.

Pedacito de ‘Mi historia (resimida)’ dibujada y escrita en 2014 para hablar sobre mi origen de ilustradora, y que se puede leer completa en mi portfolio.

Dos años después de Mi historia (resumida), en 2016 , decidí hacer una residencia artística en La Cala de Chodes. La Cala es un espacio de creación que coordina Carlos Grassa Toro y en el que una se puede retirar a leer, escribir, dibujar o crear lo que necesite. No tenía muy claro cómo ni qué quería hacer exactamente, pero mi apuesta indudablemente era dedicar unos días a explorar el relato autobiográfico, mi propio relato autobiográfico. Me gustaba la idea de estar acompañada durante aquel proceso y la posibilidad de contrastar lo que fuera saliendo sobre la marcha. Fueron 9 días de residencia en aquel espacio, recogido, tranquilo y con todo lo necesario para entregarme a la tarea. Mi primer impulso al poco de llegar fue crear un mapa visual, para ver con perspectiva el tsunami de cosas que me habían pasado y no era capaz de ordenar en mi cabeza. Gracias a una propuesta de Grassa Toro para soltar y comenzar a escribir, inicié el alfabeto de mi cáncer. Este alfabeto pronto se expande y será el embrión de la Gran Enciclopedia Universal de MI cáncer que seguiré explicando más adelante en otro post.

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